|
|
|
Historia
|
|
Son conocidas por algunos, las historias de
nuestros antepasados de la isla de El Hierro, los "Bimbaches", sobre la
forma de recoger agua de las nieblas, siempre más frecuente que las lluvias.
|
|
"Canaria hay una entre las otras en la que no se encuentra ni una gota de
agua de naciente, sino que al medio día se ve bajar una nube del cielo y
circunda un gran árbol que está en dicha Isla, destilando por sus hojas y
ramas mucha agua; y al pie de dicho árbol está aderezada a guisa de fuente
una fosa, donde cae el agua, de la cual los hombres habitantes y animales,
tanto domésticos como selváticos, cada día de esta agua y no de otra
abundantísimamente se saturan."
Antonio PIGAFETTA: Viaggo a torno il Mondo
Ramussio, 1563
Edición moderna de Ed. Manfroni, Milán, 1929.
|
 |
|
El Hierro es la única Isla donde
la gente ha llegado a morir de sed. Ante una sequía de un año los nacientes
se secan por completo. Tanto es así, que de los 16 nacientes contabilizados
a día de hoy, ninguno de ellos tiene agua durante todo el año. En islas más
secas, como Fuerteventura y Lanzarote, ha habido siempre en cambio nacientes
de los cuales, aunque manaba poco agua, siempre manaba. Ello provocó en El
Hierro, la incesante búsqueda de agua por otras vías, como fue mediante:
|
-
Los "Eres", o laderas arcillosas, limpias de plantas y piedras, con
canales para recoger agua de brumas, que humedecían la ladera, así como
las escorrentías de lluvia, recogiéndose ambos en aljibes.
-
Los "Guácimos", o agujeros en los árboles (especialmente Laurisilva) que
recogían el agua condensada en ellos. El cuidado de los Guácimos, - de
propiedad privada cuya posesión se transmitía de padres a hijos -, llega a
tal punto de importancia, que se denunciaba el descuido, falta de limpieza
o maltrato de los mismos, con pena de confiscación del guácimo a su
propietario.
-
El “árbol Garoé” o árbol sagrado (créese un Tilo o Till Ocotea foetens), que dicen abastecía a
toda la isla con el agua que recogía por medio de captura de brumas.
|
 |
|
Desde aquellos tiempos hasta hoy
ha habido grandes cambios. Sin embargo, lo que sigue inalterable es la
capacidad de las brumas para ser capturadas para beneficio y abasto humano.
|
|
 |
|